¿Tu cachorro es un pequeño cocodrilo peludo? La inhibición del mordisco

por | May 16, 2018 | Educació canina i modificació de conducta

Muchas personas descubren muy pronto que aquel adorable cachorrito de mirada tierna, pelaje suave y juguetón también tiene dientes, y bien afilados. Y se preguntan cuándo y cómo se ha convertido en un pequeño cocodrilo peludo. Aparece la preocupación sobre esta conducta y el primer impulso de acabar pronto con este comportamiento. ¿Sería ésta una decisión correcta? Pues, la respuesta es que no y ahora explicaremos por qué.

El cachorro cuando nace, lo hace como la gran mayoría de mamíferos, sin dientes, pero a partir de las 6-8 semanas de vida comienzan a salir los primeros dientes de leche. Es entonces, cuando empieza un importante aprendizaje sobre el control de la potencia del mordisco. Los cachorros cuando nacen no saben y no controlan la presión que pueden llegar a hacer con las mandíbulas. Esta destreza se adquiere en un contexto de juego, inicialmente con sus hermanos y después con los propietarios, en un proceso de ensayo-error. Si durante el juego el cachorro hace daño con los dientes, el hermano dará un chillido agudo y muy preciso, marcando claramente el momento exacto en que ha sucedido y el juego se detendrá durante unos segundos. Llegará un momento, en el que jugarán mordiéndose, pero no llegarán a hacer daño. Esta lección se alcanza en torno al cambio de los dientes de leche por los dientes definitivos, sobre las 16-20 semanas de vida.

¿Qué podemos hacer activamente para asegurar un buen aprendizaje sobre la inhibición de la mordedura de nuestro cachorro?

En primer lugar, mantener la posibilidad de que nuestro cachorro pueda continuar jugando con otros perros una vez separado de los hermanos de camada. Las clases de socialización son una opción excelente. En segundo lugar, si nuestro cachorro nos muerde muy suavemente las manos cuando jugamos con él, es beneficioso dejar que lo haga para que pueda empezar a asociar que ocurren cosas buenas cuando controla la fuerza que hace con la mandíbula. Y, en tercer lugar, en el momento en que nos haga daño debemos escenificar la misma situación que ocurre cuando está con los hermanos, realizar un chillido agudo lo suficientemente intenso como para que el cachorro quede sorprendido, pero no se asuste y detener el juego inmediatamente durante unos segundos. A medida que el cachorro vaya adquiriendo control con la boca iremos siendo cada vez más exigentes hasta que al final, ya no vamos a permitir ni que nos roce la piel con ningún diente y redirigiremos estas mordeduras suaves en contexto de juego hacia juguetes. Por lo tanto, la inhibición de la mordedura es un aprendizaje que ha de adquirir el cachorro antes de las 16-20 semanas de vida y que será para toda la vida. Un perro que sabe inhibir la mordida incluso en contextos de estrés es un perro seguro para convivir entre perros y personas, seguro para convivir en nuestra sociedad.

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